En diciembre de 1952, una densa niebla cayó sobre Londres y duró cuatro días, era tan negra que impidió la visibilidad y dificultó la respiración. Los residentes le prestaron poca atención, pero tras varios días de haber desaparecido la niebla por completo, miles de personas comenzaron a morir. El evento era inexplicable para el mundo entero, en ese entonces.
sábado, 26 de noviembre de 2016
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